
En el alimento cotidiano, por su importancia nutricional y su influencia sobre la salud, son importantes varios aspectos:
• Debe ser adecuado a nuestras capacidades digestivas fisiológicas y a nuestras necesidades nutricionales
• No debe haber contaminación química en su producción primaria. Tampoco en su procesamiento posterior, que debe ser el mínimo indispensable, a fin de resguardar el aspecto energético.
• No debe contener aditivos y conservantes que, además de generar toxemia,inhiben las funciones enzimáticas.
• Además debe estar preservado del deterioro por exposición a la luz y al oxígeno, cosa que se logra con técnicas inocuas como el envasado al vacío.
Entendemos que solo así un alimento puede considerarse “saludable”
Hoy la investigación alternativa comienza a comprender que el alimento es el fármaco más potente que tenemos, como ya observó Hipócrates, pues además lo ingerimos regularmente todos los días de nuestra existencia. Solo basta conocerlo mejor y utilizarlo correctamente.
En nuestros tiempos se comienza a valorar este principio básico de la Naturopatía y de otras culturas médicas, especialmente las milenarias orientales: todo efecto tiene una causa, y es ésta la que hay que descubrir y tratar.
Las prácticas Alopáticas desarrolladas en nuestro entorno cultural han tendido a considerar las diversas alteraciones de la salud como un problema localizado cuyo síntoma que hay que corregir. Sin negarles su valor y sus inmensas aportaciones en la lucha contra muchas patologías, sí se pueden considerar parciales e incompletas en sus diagnósticos y tratamientos.