
Comparando nuestros hábitos alimentarios con las recomendaciones de los organismos oficiales de referencia en nutrición (Recommended Dietary Allowances o RDA), se llega a las siguientes conclusiones:
• Las calorías ingeridas por los españoles sobrepasan en un 17% a las recomendadas • Ingerimos una cantidad excesiva de alimentos de origen animal • El exceso de proteínas de nuestra dieta sobrepasa en un 71 % las RDA,El objetivo final de toda la cadena de sucesos que tienen lugar cuando nos alimentamos, es que nuestras células obtengan la materia prima para alimentarse y reconstruir sus partes dañadas. Cualquier disfunción que provoquemos en este proceso por no alimentarnos correctamente privará de energía o materiales básicos a algunas de nuestras células.
Cuando esto ocurre las células mueren o no se reproducen correctamente, deteriorando los tejidos a los que pertenecen y, con ello, el equilibrio entre todas las funciones y células de nuestro organismo. Esto puede llevar, en última instancia, a la enfermedad.
Tanto los reflejos del hambre como los de la saciedad, incluso otros que pueden hacernos sentir apetencia por un determinado tipo de alimento, están provocados por nuestro sistema nervioso central en base a las necesidades del conjunto de nuestras células. Normalmente no hacemos caso de estos estímulos, unas veces porque anteponemos nuestras necesidades psíquicas o sociales, y otras porque simplemente hemos perdido la facultad de captarlos.