
Indica la velocidad en que son metabolizados por nuestro organismo los diversos tipos de azúcares presentes en los hidratos de carbono de los alimentos, principalmente la glucosa. Esto es, el tiempo que pasa entre el momento en que se ingieren y el tiempo en que la energía que liberan está disponible para el organismo.
Hay azúcares de absorción rápida (IG elevado) y azúcares que se metabolizan lentamente (IG medio o bajo). Esto sirve para clasificar a los azúcares presentes en los hidratos de carbono, y por tanto, a los alimentos que los incorporan:
Azúcares con IG elevado: Son aquellos con alto contenido en azúcares simples, que se absorben muy rápidamente por el intestino, liberando rápidamente energía.
Se deben consumir de forma moderada en la dieta básica o básicamente sedentaria, pero son imprescindibles mientras se realiza una actividad o ejercicio físico con gran demanda de energía puntual, para evitar la perjudicial bajada de los niveles de glucosa en sangre.
Como ejemplo, contienen azúcares de IG elevado el arroz blanco, los cereales, las harinas refinadas, las patatas, el pan blanco, las mermeladas, la pastelería en general, y todo alimento procesado que contenga azúcar blanco.
Azúcares con IG medio o bajo: Son los que se absorben más lentamente por el intestino y liberan paulatinamente la glucosa necesaria para crear energía de forma prolongada. Los alimentos que incorporan este tipo de azúcares son perfectos para asegurar energía durante el mantenimiento de la actividad rutinaria o del ejercicio prolongado.
Alimentos de IG medio son: Arroz integral o basmati, cereales integrales, pan integral, azúcar moreno integral, zumos de frutas sin azúcar.
Alimentos de IG bajo son: Legumbres, semillas (lino, sésamo), quinoa, maiz original, soja, verduras, hortalizas, frutas, yogur (todo ello sin azúcar añadido), frutos secos, quesos, carne, pescado, huevos, aceites.