
La ganadería es una de las producciones tradicionales de España, obteniéndose carnes de muy alta calidad de las especies autóctonas más populares. Estas son algunas las razas de vacuno genuinas de las diversas regiones españolas: la castellana Avileña Negra-Ibérica; la Asturiana de los valles y la Asturiana de la Montaña; las cántabras Tudanca y Monchina; las extremeñas Retinta, Morucha y Blanca Cacereña; la Rubia Gallega y la Bruna de los Pirineos.
Lo mismo ocurre con la carne de oveja, proveniente de razas españolas ancestrales como son la Segureña, la Manchega, la Churra, la Ojalada, la Merina, la Navarra y la Lacha.
Todas ellas poseen sus Denominaciones de Origen que protegen la autenticidad de la pureza de raza, de la procedencia geográfica y de la alta calidad de las ganaderías que las crían.
Si en todos los productos destinados a la alimentación es importante garantizar la calidad, en el tema de las carnes lo es mucho más, debido a la menor fiabilidad en los controles de muchas que nos llegan de países exteriores con normativas mucho menos exigentes que las europeas, y por supuesto, mucho menos que las requeridas para las D.O.
La carne forma parte de la saludable dieta mediterránea. Sus proteínas se consideran de alto valor biológico por contener todos los aminoácidos esenciales para la alimentación humana equilibrada. Su consumo es también recomendable por aportar a la dieta las muy necesarias vitaminas del complejo B, especialmente la B12 y B6, no presentes en los vegetales. También es importante su contenido en hierro de fácil asimilación.
Pero son asimismo fuente de grasas saturadas, por lo que su consumo debe ser moderado, recomendándose entre dos a cuatro raciones semanales según sea el contenido proteico del resto de la dieta personal.
Y recordemos: ¡es MUY IMPORTANTE alimentarse con carnes de la mejor calidad!