
Las frutas son básicas en la dieta saludable. Aportan nutrientes fundamentales como vitaminas, minerales, aminoácidos, enzimas, antioxidantes, fibra y energía a través de su contenido en azúcares, fructosa y glucosa entre otros. Además, los aceites esenciales que confieren a cada fruta su aroma y sabor personal, son también responsables de sus cualidades saludables. No en vano en la antigüedad se consideraban dignas de los dioses, se ofrecían en sacrificios y se utilizaban como medicamento.
Intervienen también para reforzar el sistema inmunológico. Todas las investigaciones afirman que un organismo bien vitaminado combate eficazmente contra la degeneración y la enfermedad.
Deben comerse a diario, así se garantiza el aporte necesario de vitaminas y sus otros nutrientes básicos para la salud.
Para asegurar la integridad de sus propiedades, lo ideal es comerlas recién recolectadas y de temporada, y, lógicamente, de agricultura ecológica si se tiene acceso a ellas. De este modo pueden tomarse enteras aquellas cuya piel es comestible, sin miedo a los posibles restos químicos dañinos.
Fuera de temporada una buena alternativa son las mermeladas y las conservas de fruta, pues mantienen una gran parte de sus buenas propiedades.
Hoy día se preparan con menos cantidad de azúcares, utilizándose además los tipos más sanos entre ellos, como son el azúcar moreno, la stevia o el ágave.